miércoles, 15 de junio de 2011

SIIIIIII

Muchas veces les he dicho como Dios me ha enderezado en la cama, pues bien últimamente me ha sorprendido, gratamente, que al despertarme casi siempre estoy derecho y si amanezco torcido me endereza rápida e imperceptiblemente. Creo que la rapidez es debida a la mayor fe y confianza que le tengo a Dios.



MOSQUITERO

Desde el 2001 vengo usando mosquitero para evitar la picada, nocturna, de los mosquitos. Sin embargo muchas veces se han quedado encerrados dentro y por la dificultad de localizarlos debido al tamaño, lo hemos así.
La verdad es que no me han picado; y las últimas veces que sentido un mosquito ha sido muy tarde para avisarle a nadie, entonces le supliqué a Dios que no fuese a ser picado. Oh sorpresa, no sólo que no fui picado, sino que a los 5 minutos dormía plácidamente.
Pero lo que realmente te va a sorprender es esto:



LA CUCARACHA

Una noche muy fría me había colocado una cobija y veía la televisión tranquilamente cuando de pronto se metió, por debajo de la puerta que da al jardín, una negra y grane cucaracha y tomó rumbo hacia el televisor; yo comencé a hacer ruido para alertar a mi gente de la presencia de cucaracha; A mitad de camino cambió el rumbo y se dirigió hacia donde estaba yo; llegaron los muchachos y comenzaron a buscarla para ello sacudieron la cobija, revisaron la silla, etc., todo fue en vano, no pudieron hallarla entonces pensamos que se había salido por la puerta, nos despreocupamos, bromeamos, cada quien regreso a sus tareas y yo continué viendo televisión.
Cuando llegó la hora de acostarme, al hijo que le tocaba lo hizo y me arropó con la cobija, me dio un beso de buenas noches y se marchó. No habría pasado ½ hora cuando sentí un aleteo de otra cucaracha en una biblioteca que tenía cerca de la cama; no me preocupo ya que me protegía el mosquitero. Mientras pensaba que habría que fumigar sentí un tercer aleteo pero esta vez logró zafarse y cuál no sería mi angustia al sentirla caer sobre la cobija a la altura de mi barriga [no se trataban de varias cucarachas, si no de la primera]. Caminaba a sus anchas y yo no podía producir ningún ruido para llamar la atención, entonces traté de llorar y dejé de hacerlo porque se encaminó hacia mi cara y temía que se introdujera en mi boca; para estos momentos mi angustia era total, la cucaracha seguía su avance y mi angustia crecía.
Le pedí a Dios y a María Auxiliadora que me socorriesen, ya la cucaracha estaba por llegar a la cara pero sorpresivamente cambió su rumbo, pasó sobre mi hombro derecho y se encaminó hacia el borde de la cama, entonces oí como caía al piso; le di gracias a Dios y a María Auxiliadora. Rogando que no encontrara el camino de vuelta momentos después dormía profundamente. A la mañana siguiente, cuando me vinieron a levantar se sorprendieron de encontrar tamaña cucaracha, muerta, dentro del mosquitero.
A la mañana del incidente me ocurrió algo insólito, verán:
Me habían sentado en la sala y como seguía haciendo frío me puse, de nuevo, la cobija; veía tranquilamente la televisión, serían las 10 am, cuando de repente mi perrita, una cocker, comenzó a ladrarle desesperadamente a mis piernas lo que me hizo creer que se había vuelto loca, era tal el escándalo que en segundos toda mi familia estaba junto a mí y pudieron percatarse que los ladridos no iban dirigidos a mis piernas sino a una cucaracha que trataba de subir por la cobija. Mientras retiraban y mataban la cucaracha Canela, que así se llama mi perra, daba brincos de alegría como si supiese que estaba ocurriendo.
Debo dejar muy claro que nunca he entrenado, para esto ni para ninguna otra cosa y aunque quisiera no puedo.

Rosalio (Roly) Julio Castillo Brandt; viernes, 29 de abril de 2011.

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